domingo, 29 de noviembre de 2015

Pizza congelada en sartén

¿Quieres calentar una pizza congelada pero aún no te han reparado el horno? ¿Te has dado cuenta de que no puedes usar el horno de tu piso de alquiler porque está lleno de mapaches furiosos? ¿Anhelas encontrar una forma de DESAFIAR A LOS DIOSES USANDO TÉCNICAS QUE NINGÚN MORTAL DEBERÍA CONOCER? Si la respuesta a cualquiera de estas preguntas es "hostia, sí", tengo una solución para ti.

Te presento la pizza congelada en sartén. Este es el resultado final.

Pero, ¿cómo he llevado a cabo esta maravilla de la técnica? Atento a los pasos.

  1. Parte la pizza en, al menos, dos mitades. Para hacer esto puedes o bien esperar a que esté medio descongelada para cortarla con el cuchillo o bien hacer un pequeño corte en el borde y romperla. Asegúrate de que los trozos cogen en la sartén. Y ante todo, trata de no cortarte.
  2. Pon el trozo más grande como base y el otro como tapa, con el contenido de la pizza hacia dentro. Si tienes queso a mano (especialmente queso rallado), mételo entre los dos trozos para que ligue mejor.
  3. Pon el fuego al máximo y echa un poco de aceite en la sartén.
  4. Cuando esté caliente, pon la pizza con el trozo más grande hacia abajo.
  5. Deja que se dore un poco y dale la vuelta con mucho cuidado para que no se te caiga nada.
  6. Cuando esté ligeramente dorada esta parte también, baja el fuego o bien a la mitad o bien al mínimo (dependiendo de la inercia de tu cocina). Ponle una tapa a la sartén.
  7. El relleno se irá calentando lentamente de esta forma. Asegúrate de dar varias vueltas a la pizza para que lo haga uniformemente por ambas partes.
  8. Es interesante que aprietes de vez en cuando la pizza para ver si el relleno sale y si el queso está fundido. Cuando empiece a hacer esto no la retires inmediatamente, espera unos minutos más.
  9. Saca la pizza de la sartén y ríete sonoramente de los dioses.

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