martes, 24 de febrero de 2015

Calidad y entretenimiento en el arte: el bueno, el mediocre y el malo

Ahora que por fin estoy empezando a cumplir mi rol como editor secreto de Monifate (shhhh... no se lo digáis a nadie) me he parado a pensar detenidamente en la calidad en el arte (y cuando digo arte digo Arte: literatura, cine, música, artes plásticas...), cuál es verdaderamente la vara de medir y qué es lo que distingue lo bueno de lo malo (o cuanto menos, según mi opinión al respecto). No me voy a poner a hablar de cómo tiene que ser algo para que sea bueno o para que sea malo como si la calidad percibida fuese universal porque no lo es, lo que para mí puede ser una obra maestra para otros es poco menos que una carretilla rebosante de estiércol. Así pues, en lugar de hablar de un vago concepto de "calidad absoluta", utilizaré lo que voy a llamar EL ENTRETENIMIENTO MÁXIMO (sonido de explosiones).

EL ENTRETENIMIENTO MÁXIMO es, en pocas palabras, lo que le ha gustado la obra a la persona a la que más le ha gustado de todas cuantas la han consumido. Si una sola persona con algo de experiencia en el campo del que parte la obra (debido a que ha consumido otras similares) le da más de un 9 sobre 10 (o cualquier otra categoría de "la hostia de bueno" similar: que diga que es extraordinaria, que mola un huevo, que es lo mejor que ha visto, que ha mojado los pantalones..) y mantiene esta valoración durante un tiempo indefinido (las modas muchas veces no nos dan tiempo a calificar las obras por lo que verdaderamente son), la obra ha obtenido un ENTRETENIMIENTO MÁXIMO alto y es buena. En caso contrario (puede haber millones de personas a las que les "guste", pero ninguna a la que le "encante") la obra ha obtenido un bajo ENTRETENIMIENTO MÁXIMO y es mala. La única obra verdaderamente mala es la mediocre, la aburrida, la que ha fracasado a la hora de diferenciarse de todas las demás y entretener así a la audiencia, sea de la forma que sea.

Damn straight
Esto puede sonar demasiado simplista, pero bajo mi punto de vista es lo que mejor funciona. Como he dicho más arriba, las modas no pueden utilizarse para discernir lo bueno de lo malo, y menos en los tiempos que corren, donde lo que está de moda puede dejar de estarlo en un par de meses o incluso en pocos días. Nuestros cánones, el "mainstream" cambian continuamente, así que si queremos algo que resista la prueba del tiempo no podemos ceñirnos e imitar lo que parece funcionar en un momento determinado, porque es bastante probable que en un par de años sea simplemente "esa cosa que estaba de moda antes", una obra mediocre, un mero ejemplo de lo que parecía gustarle a la gente en un momento dado.

Es por eso que le doy tanta importancia a que la obra "le encante" a alguien, aunque sea a un grupo muy reducido de gente (o incluso a una única persona). Con el tiempo las obras que son "meh" se van a acabar perdiendo, pero aquellas que han conseguido apasionar a alguien (aunque sea porque, como se suele decir (y es un término que no me convence en absoluto, pero suena bien) son "tan malas que son buenas") pueden perdurar y ser recordadas. Obviamente que una obra sea buena no garantiza que sea recordada, y seguro que se os viene a la cabeza más de un ejemplo de artistas que solo alcanzaron la fama tras su muerte, pero desde luego es mucho más probable que algo que ha sido capaz de maravillar a unos pocos sea recordado a que lo haga algo que no ha maravillado a absolutamente nadie.

Entonces, ¿qué es lo que hay que hacer para conseguir una buena obra? Y aquí llega la parte del post en la que no me puedo contener y tengo que mostrar mi kiai. Para mí la diferencia entre una obra buena y una mala es el entusiasmo que se ha puesto en su creación, el esfuerzo con el que se ha llevado a cabo el proceso. Si tratas todas tus obras como "una obra más", es poco probable que alguien diga "vírgen santa, esto es la mejor cosa que he visto en mi vida". Sin embargo si haces que cada una de tus obras sea La Obra, tienes más posibilidades de que alguien la consuma y moje los pantalones. Y esto se nota muchísimo, cuando alguien hace algo en un estado de dejadez acaba yéndose a lo simple, repitiendo tópicos y, en pocas palabras, mostrándote una obra sin un verdadero significado. Si alguien lo está dando todo puede ser que no te guste la obra en cuestión porque su estilo no es lo tuyo, pero de una forma u otra acabas respetando todo el trabajo que ha habido tras eso, aunque no tengas ni idea de cómo se ha llevado a cabo en realidad.

Esto lo podéis ver sobre todo en algunos grupos de rock y heavy metal. En los tiempos que corren estos géneros no son especialmente mediáticos, y partirse el espinazo por un puñado de fans puede parecer una patada en el culo si no lo ves en perspectiva. Así que muchos ceden ante la presión y tratan de volverse más populares pasándose a otro tipo de música. Un ejemplo que se me viene ahora mismo a la mente es Dover. Seguro que conocéis el caso, empiezan siendo una banda de rock como ninguna otra de las que teníamos en España y llega un momento en el que cambian completamente de estilo y la cosa se vuelve... sosa, por decirlo de alguna manera (parece que recientemente han vuelto al rock, pero eso no viene a cuento). Y para que veais si se nota la diferencia entre cuando haces algo porque te sale del alma o cuando lo haces por obligación, por inercia o, como es probable que sea el caso, por llegar a un mayor público, he aquí un fragmento de una letra de canción de la primera etapa seguido de un fragmento de una letra de canción de la segunda.

And if it's going to be my destiny
I don't want to wait till it comes to me
I will work so hard my hands will hurt
I will pay for my sins, if so in hell.
Serenade, serenade me
(Serenade, Dover, 1997)


Do you want me to want you?
Do ya?
Do you want me to stay?
Do you believe or not?
Do ya? Do ya?
Do you believe or not?

(Do ya?, Dover, 2006)


¿Veis la diferencia? La primera está llena de energía, más de una vez la he puesto para animarme cuando tengo miedo a empezar a hacer algo, para quitarme la tontería. Puede no gustarte la música, pero tienes que reconocer que la cosa tiene alma. La segunda es una letra tonta asociada a una melodía de anuncio. Literalmente, si la recuerdo es porque en su momento la oía a todas horas porque salía en un anuncio, creo que de un coche. Y sí, soy perfectamente consciente de que estoy haciendo demasiadas asunciones, que a mí el Dover del electropop me pareciera "meh" no quiere decir que vaya a despertar esa reacción en todo el mundo; pero escogiese el ejemplo que escogiese tenía muchas posibilidades de causar bastante controversia, así que he utilizado uno en el que creo que más o menos se ha llegado a consenso. Si me equivoco y hay un verdadero fan diehard del Dover de entre 2006 y 2012 entre los lectores, tiene todo el derecho del mundo a lanzarme objetos afilados o incluso una piña desde una avioneta si lo considera oportuno.

En cualquier caso, y centrándonos de nuevo en el tema que nos atañe, el entusiasmo no garantiza que una obra vaya a ser buena bajo los principios del ENTRETENIMIENTO MÁXIMO. Si fuera así, los editores y afines no existirían (y eso incluye a los editores secretos (*gasp*)), las editoriales simplemente se limitarían a pasarle vídeos de Shuuzou Matsuoka a los autores hasta que saliera algo bueno. Hay otro factor a tener en cuenta, y ese es la forma de presentar el contenido; aunque el autor tenga algo genial en mente, la forma que tiene de expresarlo puede ser confusa para el público (o incluso a veces para él mismo) y ser por ende malinterpretada e ignorada. Después de todo, el arte es una ilusión (salvo quizás la música instrumental), y una vez se ven los cables que sujetan al tío en el aire nadie se lo va a tomar en serio. Es importante saber mantener esta ilusión para establecer un lenguaje común con el público, ya sea utilizando técnicas más viejas que andar p'alante o experimentando nuevas formas de hacer que la cosa dé el pego (y volviendo a la excepción de la música, esta también se basa en esquemas mentales previos para que el público comprenda la intención del artista, echadle un ojo a este vídeo). Sea como sea, hay que conseguir que el público decida que merece la pena hacer un pequeño esfuerzo para aceptar la lógica de la obra dentro de su propio paradigma (lo que es conocido normalmente como suspensión voluntaria de incredulidad), por descabellada que sea.

Aún así, hay casos que, a pesar de ser liosos y usar medios y canales poco apropiados para hacer llegar el mensaje a la audiencia objetivo, de alguna forma siguen dejando entrever el esfuerzo que se ha puesto en la obra y no puedes dejar de maravillarte de una forma extraña. Mi ejemplo favorito de esto es elemental invaders, un fanfiction que está pobremente escrito y es absolutamente incoherente, pero cristo bendito, la autora lo intenta con toda su alma. Prefiero pasarme horas viendo eso que minutos viendo una de las últimas películas de M. Night Shyamalan.

Así que, en resumen: esfuérzate en todas tus obras, no trates de adaptarte a lo que quiere la gente porque la gente no sabe lo que quiere, pule tu estilo para que la gente entienda lo que quieres hacer y es bastante probable que, cuando menos una persona diga "wow, esta mierda es buena" y lo siga creyendo durante mucho tiempo.

O puedes hacer estudios de lo que le gusta a la gente en un determinado momento y meterles hasta la tráquea cosas que ya han visto cientos de veces, quién soy yo para juzgar a nadie.